Así creamos Politibot: el bot que informó en Telegram sobre la campaña del 26J

Por Eduardo Suárez

La idea surgió en Austin durante una de las ponencias del ISOJ: el congreso de periodismo del mundo que organiza el profesor Rosental Alves y donde uno siempre vislumbra lo que va a ocurrir unos meses después. Zach Seward, Rebecca Harris, Alastair Coote y Alex Swan presentaron cuatro proyectos periodísticos que aunaban las aplicaciones de mensajería y la inteligencia artificial.

Me llamaron la atención sobre todo la aplicación de Quartz para el iPhone y el servicio de mensajes de Purple, que informa en Estados Unidos por SMS sobre la campaña presidencial. El primer proyecto ofrece dos resúmenes diarios, un gráfico que aparece en tu pantalla de notificaciones y un haiku que describe cómo ha ido el día en Wall Street. El segundo selecciona detalles curiosos, gráficos y declaraciones construyendo un relato sobre lo que está ocurriendo en cada jornada electoral.

Quartz y Purple son dos ejemplos de una tendencia más amplia que algunos medios están empezando a explotar. El tráfico directo es cada vez más escaso, los clics a los enlaces en redes sociales como Twitter o Facebook se desploman y los medios no encuentran la forma de sacar dinero de aplicaciones como Instagram o Snapchat.

Hace tiempo que el negocio de la publicidad dejó de ser un monopolio de los medios impresos. Pero la irrupción del smartphone ha potenciado el control de Google y Facebook, que se llevan el 85% de los anuncios y amenazan con pinchar los ingresos de los medios, asfixiados por la influencia de los intermediarios y por el auge de los bloqueadores de anuncios, potenciado a su vez por la carrera de obstáculos que debe superar cualquier usuario para llegar a la información.

Las aplicaciones de mensajería son interesantes en este contexto porque permiten acceder al entorno más íntimo del lector: aquél donde se relaciona con sus amigos, su familia o sus compañeros de partido y donde pasa más horas que en cualquier página web.

No hay ningún bien tan escaso como el tiempo. Sobre todo ahora que cualquier distracción se cuela en nuestros teléfonos móviles y que es tan difícil mantener la atención del lector. Por eso es tan valioso fijar citas diarias que establezcan un vínculo con tu audiencia y ayuden a construir una comunidad.

Ésos eran nuestros objetivos al empezar a construir Politibot: ofrecer datos útiles a una audiencia adicta a la información política durante la campaña electoral. A principios de mayo le mencioné la idea a Martín González, diseñador, periodista de datos y autor de joyas como esta aplicación de resultados de El Español.

Lo primero que hicimos fue evaluar posibles opciones. Nuestro objetivo era construir un bot que operara en una aplicación de mensajería. WhatsApp no permite por ahora construirlos. Una posibilidad era explorar la plataforma de Purple pero los SMS no nos parecían una solución en España: aquí nadie los usa y casi nadie tiene un número ilimitado incluido en la tarifa que abona a final de mes.

Nos quedaban dos opciones: descifrar en tiempo récord las instrucciones para construir bots para Facebook Messenger o construir nuestro bot en Telegram, donde habíamos observado cierta experimentación.

Metroscopia, El Mundo o eldiario.es han abierto sus propios canales en Telegram y medios como Forbes o TechCrunch tienen bots muy rudimentarios elaborados con la ayuda de la startup ChatFuel.

Nosotros aspirábamos a ir un poco más allá. Nuestras limitaciones eran el tiempo y el desarrollo por ahora limitado de la inteligencia artificial. Nuestra ventaja competitiva era estar fuera de las rutinas cotidianas de una redacción.

Al principio nos planteamos utilizar la plataforma de ChatFuel pero entonces apareció el ingeniero Juan Font, al que conocimos a través de Kiko Llaneras y que enseguida asumió el desafío de construir la arquitectura técnica del proyecto desde la ciudad holandesa de Leiden, donde trabaja como desarrollador para la Agencia Espacial Europea (ESA).

Barajamos algún nombre más pero al final nos decidimos por Politibot: un nombre que nos permitía mantener vivo el proyecto para informar de cualquier proceso electoral. Con el bot queríamos lograr al menos tres cosas:

Juan Font empezó a trabajar con la API de Telegram a finales de mayo. Juntos diseñamos el menú principal y alguno de los menús secundarios.

Poco a poco emergió la arquitectura inicial del proyecto: seleccionar artículos y gráficos intemporales que pudieran ser tan útiles al principio como al final de la campaña y evitar noticias coyunturales y declaraciones políticas cuyo eco se apaga en apenas unas horas. Creemos que existe un valor en esa selección y apostamos por ella construyendo dos bases de datos que seguiremos alimentando hasta la jormada electoral.

El esfuerzo y el talento de Juan permitió a Politibot debutar el día en que se hizo público el sondeo del CIS. Kiko Llaneras y yo nos reunimos unas horas antes para diseñar con tiento el saludo inicial, que convertimos en un juego con las cifras de la encuesta preelectoral.

Kiko Llaneras, David Martín-Corral, María Ramírez, Eduardo Suárez y Jorge Galindo en Madrid/J.G.

Por el camino se unieron al proyecto personas tan valiosas como el desarrollador David Martín-Corral, que nos ayudó con lo más difícil: enseñar a nuestro robot a procesar el lenguaje natural. También el sociólogo Jorge Galindo, que se entusiasmó enseguida con el proyecto y que nos ofreció su buen criterio, sus ideas y su voz.

Algunas personas han aportado sugerencias y horas al proyecto. Otras están a punto de empezar a colaborar con él.

Por ahora Politibot es sólo un experimento que aspira a cubrir esta campaña con un tono distinto pero las primeras cifras nos animan. En apenas 48 horas el bot ha atraído a 1.900 usuarios y ha generado más de 4.000 sesiones. Dos tercios de esas sesiones han durado más de un minuto y una cuarta parte ha durado más de cinco minutos.

Nuestro objetivo ahora es mejorar nuestra oferta durante la campaña, elaborar visualizaciones originales y cubrir de una forma distinta el debate y la noche electoral. No tenemos una empresa detrás y no recibimos ninguna compensación económica. Pero nos seduce la idea de crear un producto innovador y explorar nuevas formas de llegar donde está nuestra audiencia.

Politibot es por ahora un robot algo torpe pero poco a poco irá mejorando. También para él lo mejor está por venir.


Ilustración: Antoni Chobani