Hace ya más de un mes desde que repetimos las elecciones generales, y sus resultados nos siguen sorprendiendo cuando los comparamos con los del 20D: ¿dónde se perdió el sorpasso? ¿Cómo logró mantenerse el PSOE como segunda fuerza política? ¿A qué se debe el aguante del PP? Hay muchas maneras de intentar comprender qué ha sucedido.

 

Margen sobre el segundo (puntos)

PP

PSOE

UP

C’s

ERC

CDC

PNV

Bildu

Resultados 26J26J
Variación voto PPPP
Variación voto PSOEPSOE
Variación voto UPUP
Variación voto C’sC’s

Hace ya más de un mes desde que repetimos las elecciones generales, y sus resultados nos siguen sorprendiendo cuando los comparamos con los del 20D: ¿dónde se perdió el sorpasso? ¿Cómo logró mantenerse el PSOE como segunda fuerza política? ¿A qué se debe el aguante del PP? Hay muchas maneras de intentar comprender qué ha sucedido.

Una de ellas es observar los datos a través del prisma geográfico. Las fronteras municipales son útiles. Resultan comprensibles y cotidianas, pero al mismo tiempo ofrecen un nivel de análisis lo suficientemente granular como para observar patrones. Es más: la dimensión territorial explica por sí misma una parte de las dinámicas de voto en España y por ello tiene importancia por sí misma. A falta de la encuesta postelectoral del CIS, en la que conoceremos recuerdo de voto asociado a ideología, edad y otras variables personales, éstos son los datos más informativos de los que disponemos.

El mapa de arriba incluye el resultado del 26J municipio a municipio. Pero también añade cuatro capas con las pérdidas y ganancias de cada uno de las cuatro principales listas electorales que se presentaron en todo el Estado: PP, PSOE, Ciudadanos y Unidos Podemos (sumando los votos de IU y Podemos el 20D). Estas variaciones ayudarán más adelante a discernir algunas respuestas a las preguntas que hemos planteado al principio.

El voto global el 26J dibuja una imagen familiar: los feudos del PP se encuentran en Castilla y León, Galicia (sobre todo en el interior), Murcia y Baleares. En menor medida, Cantabria, Castilla-La Mancha, Madrid y la Comunidad Valenciana (sobre todo en Castellón) también se tiñen de azul.

Andalucía, Extremadura (menos) y ciertas zonas del interior como la frontera León-Asturias o puntos determinados de Aragón y Castilla-La Mancha se mantienen fieles al PSOE. En Navarra y País Vasco las formaciones nacionalistas comparten espacio con un Podemos emergente mientras que Catalunya está claramente dominada por ERC y CDC… salvo la densamente poblada área metropolitana de Barcelona, donde En Comú Podem es prácticamente hegemónico.

Estos patrones se reflejan de manera más sistemática en el gráfico siguiente, que recoge la dispersión y la media de los resultados obtenidos por cada partido según tamaño del municipio. Hemos agrupado esos resultados en siete tramos para hacer los datos más comprensibles.


Resultados según el censo electoral

Cuanto más pequeño es el municipio, más votos tienen PP y PSOE. Esta regla también se cumple a la inversa: Unidos Podemos y Ciudadanos ganan voto en las grandes ciudades.

Resultado 26J

Media ponderada

Por regla general, cuanto más pequeño es el municipio, más votos tienen PP y PSOE, si bien el primero se defiende mejor en los grandes núcleos que su rival. Esto también se cumple a la inversa: Unidos Podemos y Ciudadanos obtienen más apoyo en las grandes ciudades. La tendencia es más o menos igual de acusada para los dos nuevos partidos y muestra a las claras su dependencia del voto urbano.

La repetición de las elecciones permite hacer el mismo ejercicio con las diferencias entre el 20D y el 26J, lo cual ayuda a poner en perspectiva todas las capas del mapa municipal.


¿Cómo ha variado el voto según el tamaño de municipio?

El PP ha aumentado su voto desde el 20D en todo tipo de municipios. Mientras, el voto al PSOE solo ha subido en las grandes ciudades. Unidos Podemos es el que más ha bajado.

Variación 20D-26J

Media ponderada

El PP y el PSOE han recuperado votos en los núcleos más poblados, mientras que sus rivales los han perdido en mayor proporción. El fenómeno es particularmente acusado para UP que, recordemos, depende en mayor medida de este tipo de votante.

Armados con esta información, es posible profundizar en las preguntas que surgieron después del 26J y comparar estos datos no sólo con los del 20D sino, sobre todo, con las expectativas que se habían generado en torno a tres de los cuatro principales partidos.

La lucha por la derecha: el resurgir del PP

Baleares, Murcia y un reducto de pequeños municipios castellanos (más por una cuestión de tamaño y proporción que otra cosa) aparecen en el mapa como los lugares donde más subió el voto popular. Pero cuando comparamos esta impresión con el gráfico correspondiente, lo que destaca realmente es lo siguiente: el PP no ha perdido porcentaje de voto en ningún municipio de más de 10.000 censados. En general sus pérdidas son bajas, pero lo son menos todavía allá donde hay más población.

A Ciudadanos le ha ocurrido justo lo contrario: sólo en 3 municipios de los más grandes (más de 100.000) consiguen no perder, y la distribución de las salidas se centra más en cero a medida que nos fijamos en municipios más grandes.

La hipótesis de fuga de votos de C’s al PP es imposible de contrarrestar del todo sin los datos de la encuesta postelectoral del CIS. Pero la muestra municipal permite observar, al menos, si los populares ganan donde Ciudadanos pierde más mediante una simple correlación.

El efecto no es muy fuerte, pero sin duda existe. La hipótesis que emerge de los datos a nivel municipal es la de un PP capaz de recabar apoyos más allá de su base rural conservadora.

La ausencia de sorpasso y el aguante socialista

El otro aspecto que ha ocupado portadas y conversaciones es el mantenimiento de las posiciones en la izquierda, con un PSOE perdiendo más escaños que votos, y la unión entre Podemos, IU y confluencias, que no sumó votos con respecto al 20D.

Más allá del debate en torno a lo que pasó con las encuestas, está la cuestión de cómo se distribuyeron los apoyos para resultar en un equilibrio similar. Muchas y buenas ideas se han lanzado; aquí intentaremos aportar un poco más de información. El mapa muestra bien a las claras dónde funcionó y dónde no UP: Cataluña (pero atención: no Barcelona y su área metropolitana), y el País Vasco (pero no Bilbao ni San Sebastián).

Paradójicamente y aunque algunas de las ramas más nacionalistas de UP funcionaron mejor, no salvaron los muebles allá donde la plataforma completa es más efectiva: en los núcleos urbanos. Sólo en tres municipios de más de 100.000 censados UP ganó porcentaje de sufragios el 26J con respecto al 20D.

A simple vista, el PSOE parece haber aprovechado los problemas de su rival ideológico pero ni mucho menos al máximo, de manera que las pérdidas de uno no se superponen exactamente a las del otro. Una simple regresión resulta sugerente pero poco concluyente.

Otra alternativa (no excluyente sino complementaria) para explicar la ausencia de sorpasso es la escapada por la izquierda. Es decir, la desmovilización en feudos de Izquierda Unida después del pacto. El mapa da algunas pistas. UP sufrió en Asturias, sobre todo en el interior. Allá la coalición de izquierdas es fuerte y además es el área de influencia de Gaspar Llamazares, crítico con el acuerdo entre Iglesias y Garzón.

Las pérdidas en el sur, sobre todo en el cabo gaditano y en la Costa del Sol, son igualmente llamativas. En el siguiente gráfico se aprecia que las pérdidas de UP fueron mayores en los feudos de IU.

Así, parece razonable formular una hipótesis: que la coalición funcionó mejor en localidades de autonomías con tradición nacionalista pero no en núcleos urbanos, lo cual posiblemente favoreció cierta recuperación del PSOE. Además, algunos de los feudos de IU dejaron pasar la oportunidad de sumarse al pacto. Al mismo tiempo, el PSOE se ha limitado a mantener el tono sin remontar, y desde luego no ha sido gracias a sus feudos (la pérdida en Andalucía es patente) sino en cualquier caso al ligero repunte en zonas puntuales y en algunas áreas urbanas pero sin una tendencia claramente marcada.


Por supuesto, aún queda mucho por investigar. Una parte importante de las respuestas a las preguntas que emergieron el 26J se encuentran sólo en las encuestas postelectorales. Sin embargo, la dimensión territorial es rica en detalles. Aquí hemos explorado algunos de ellos, pero esto es sólo el principio: una base para ir más allá en próximas entregas.


Fuente: Ministerio del Interior.

Corrección: 5 de agosto, 2016. En una versión anterior del mapa los votos de Esquerra Unida (Comunidad Valenciana) y MES (Baleares) no estaban agregados a la comparación entre 20D y el 26J de Unidos Podemos.

Etiquetas: interactivo, 26j, Elecciones.